Llego el final del día,
caminando por aquel bulevar tan majestuoso y casi sin fin no pude evitar sentarme a contemplar tu regreso,
cualquiera podría decir, sentir tu regreso, pero no, es verlo.
Eres aquella excusa del muchacho, un poco galán, que camina junto a su chica y que solo desea poderla abrazar,
tal vez, aquel noviazgo ya apagado, que al sentirte solo recuerda que en tu complicidad muchos abrazos existieron, risas y aquello besos que devolvían el calor, aquel que tu muy sutilmente se lo habías arrebatado.
También,
es ver aquellos viejitos, tomados de la mano como tortolos sitiendose jóvenes y felices una vez mas,
no es que no lo estuvieran, es que ya no la demostraban.
Y de los solitarios, de ellos no me eh olvidado,
muchos sintieron aquella soledad, aquel mal amigo que te dice ella ya no esta junto a ti, cruel amigo habría que decirlo,
pero fuiste, como para otros, esa excusa perfecta para recordar y quizás llamar, o escribir.
Hoy mientras volvías,
me hiciste apreciar tu regreso y que mejor lugar que por las calles del bulevar de mi ciudad,
aquel, que sin nombre quiero dejar,
aquel, en el que espero caminar tomado de la mano junto a mi chica y claro esta esperando que mi complice también puedas ser.
Me despido de ti mi amigo, gracias por volver y ser esta vez solo una brisa antes de ser aquel frío, frío nocturno de mi ciudad.
Xelula
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